GLP-1: La Influencia de la Microbiota en la Señalización Endógena

El Papel Central del GLP-1 en la Regulación Metabólica

El GLP-1 (Glucagon-Like Peptide-1) es una de las hormonas metabólicas más influyentes en la fisiología humana. Junto con el Péptido YY (PYY), esta molécula orquesta la homeostasis de la glucosa, la regulación del apetito, el equilibrio energético y el control del peso corporal.

El GLP-1 se origina a partir del procesamiento enzimático del proglucagón. Esta hormona se secreta principalmente en respuesta a la ingestión de nutrientes y a la estimulación neuroendocrina por las células enteroendocrinas L, localizadas en el yeyuno distal, el íleon y el colon. Sus formas activas ejercen múltiples efectos metabólicos:

  • estimulación de la secreción de insulina dependiente de glucosa,

  • inhibición de la secreción de glucagón,

  • ralentización del vaciamiento gástrico, y

  • promoción de la saciedad.

A pesar de sus potentes acciones fisiológicas, esta hormona endógena presenta una vida media muy corta (1–2 minutos), ya que es rápidamente degradada por la enzima dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4). Esta característica ha impulsado el desarrollo de terapias farmacológicas basadas en ella y, al mismo tiempo, ha estimulado el interés en estrategias capaces de apoyar su producción endógena.

Receptores del GLP-1: Una Red de Señalización Distribuida Más Allá del Páncreas

Las acciones biológicas del GLP-1 están mediadas por el receptor GLP-1 (GLP-1R), perteneciente a la familia de los receptores acoplados a proteínas G (GPCR). El GLP-1R se localiza predominantemente en la membrana celular y presenta una distribución extraordinariamente amplia en todo el cuerpo humano. Además de las células β pancreáticas, el GLP-1R se expresa en:

  • el sistema nervioso central (SNC), donde participa en el control del apetito, los procesos cognitivos y la regulación del comportamiento,

  • el sistema cardiovascular, donde influye en la función cardíaca y vascular,

  • tejidos periféricos implicados en la homeostasis metabólica.

La importancia de esta red receptorial distribuida se evidencia en los modelos knockout de GLP-1R. Estos modelos muestran aumento del apetito y del peso corporal, alteración de la secreción de insulina y glucagón, desregulación de la homeostasis glucémica, disfunción cardiovascular y cambios en el estado de ánimo, el comportamiento y las funciones cognitivas. Estas observaciones confirman que el GLP-1 no es simplemente una hormona relacionada con el metabolismo de la glucosa, sino un regulador global que integra la fisiología metabólica, neural y cardiovascular.

Terapias Basadas en GLP-1 y su Impacto Metabólico

Los agonistas del receptor y los análogos de GLP-1 son hoy fundamentales en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Además, ofrecen beneficios adicionales al reducir el riesgo cardiovascular y mejorar los resultados en pacientes con enfermedad renal crónica asociada a la diabetes. Mientras estos fármacos amplifican farmacológicamente su señalización, la investigación actual se centra cada vez más en cómo la nutrición y el ecosistema intestinal pueden potenciar la secreción fisiológica de esta hormona.

La Microbiota Intestinal como Motor de la Producción Endógena de GLP-1 y PYY

La microbiota intestinal actúa como un órgano capaz de modular las respuestas endocrinas. Un mecanismo clave es la producción microbiana de ácidos grasos de cadena corta (SCFA), como acetato, propionato y butirato, generados mediante la fermentación de carbohidratos no digeribles.
Los SCFA activan el receptor FFAR2 (Free Fatty Acid Receptor 2) en las células L del colon, desencadenando la secreción de GLP-1 y PYY. Esta cascada de señalización ejerce potentes efectos sobre:

  • supresión del apetito

  • sensibilidad a la insulina

  • metabolismo lipídico

  • regulación del peso corporal

Los SCFA también estimulan a los adipocitos a liberar la hormona leptina, que potencia las neuronas POMC/CART supresoras del apetito e inhibe las neuronas orexigénicas NPY/AgRP, reforzando los efectos anorexigénicos del GLP-1 y el PYY.
Géneros microbianos específicos, entre ellos Lactobacillus y Bifidobacterium, desempeñan un papel decisivo en la producción de SCFA y en la modulación de la señalización metabólica mediada por GLP-1.

Fibra Dietética, SCFA y Equilibrio Hormonal

La fibra dietética representa el principal sustrato para la fermentación microbiana y la síntesis de SCFA. Una ingesta de fibra de alta calidad influye de forma significativa en la composición de la microbiota, la producción de SCFA y la secreción de GLP-1, PYY y leptina. El consumo de fibras con acción prebiótica amplifica aún más este efecto y mejora la absorción de nutrientes, reforzando las vías hormonales que regulan el apetito y el equilibrio energético.

La Fibra como Vector de Bioactivos: Polifenoles y Aceites Esenciales

Las matrices fibrosas vegetales no se limitan a proporcionar sustrato fermentable, sino que actúan como vehículos naturales de compuestos bioactivos capaces de ejercer efectos beneficiosos para la salud y de modular directamente la composición de la microbiota y la señalización metabólica.


La cáscara del grano de cacao (Theobroma cacao L.) es un ejemplo particularmente rico, ya que contiene fibra dietética, metilxantinas (teobromina, cafeína) y polifenoles (catequina, epicatequina, resveratrol). Gracias al efecto matriz de este ingrediente, la mayoría de los polifenoles del cacao se liberan directamente en el colon, donde ejercen actividad antioxidante y antiinflamatoria. Al mismo tiempo, la fibra ejerce un efecto prebiótico, estimulando el crecimiento de microorganismos beneficiosos como Bifidobacterium y Lactobacillus.


La cáscara del grano de cacao es también un ingrediente útil como vehículo para los aceites esenciales. En particular, el aceite esencial de naranja dulce (Citrus aurantium var. dulcis) y su principal componente D-limoneno han demostrado actividad antimicrobiana. Además, ejercen un efecto modulador sobre la microbiota, contribuyendo al equilibrio del ecosistema intestinal. Esta sinergia entre fibra, polifenoles y aceites esenciales favorece la producción de SCFA y refuerza indirectamente el eje hormonal del GLP-1.

Limenorm®: Apoyar el Bienestar Intestinal para Influir en el Equilibrio Metabólico

Limenorm® es un ingrediente innovador desarrollado para apoyar el bienestar intestinal y el equilibrio de la microbiota, un objetivo central de la salud metabólica humana. Contribuye al mantenimiento de un ecosistema intestinal saludable y a la optimización de la actividad metabólica microbiana.


Este enfoque centrado en el intestino ejerce efectos fisiológicos sistémicos. Influye en vías metabólicas clave implicadas en la homeostasis energética, la regulación del apetito y la señalización endocrina, incluida la producción endógena de GLP-1 y PYY. A través de su acción sobre el eje intestino–microbiota, Limenorm® respalda los mecanismos naturales que conectan la salud digestiva con la eficiencia metabólica.


Esto convierte a Limenorm® en un ingrediente versátil y científicamente avanzado para formulaciones nutracéuticas de nueva generación, orientadas a la salud intestinal, el equilibrio metabólico y el bienestar digestivo.

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